60 días para crear comunidades energéticas en 13 municipios. Aprendizajes y reflexiones

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Las comunidades energéticas todavía son un ser incierto del que nos queda mucho que aprender. Hablamos, por ejemplo, del porqué una persona como tú y como yo, con el estrés del día a día, va a querer unirse a otro grupo de seres humanos, cuáles serán los modelos que harán de las comunidades actores sostenibles a largo plazo y no bonitos recuerdos del pasado, o del impacto que realmente llegarán a tener en las personas, en el modelo energético y en el planeta… En fin, incógnitas que hacen de esta aventura más interesante si cabe.

Ya que creemos que estamos en un momento de unir fuerzas para que las comunidades avancen mejor y más rápido, me gustaría compartir algunas conclusiones, aprendizajes o simplemente reflexiones que nos han surgido en Vergy en lo que cariñosamente hemos bautizado como “Roadshow de comunidades”. Este ocurrió durante los dos últimos meses de 2021 y, ya os adelanto, no tiene desperdicio.

Manos a la obra

Por poneros un poco en contexto, estos 13 municipios surgen de una iniciativa de la Diputación de Granada, la cual cuenta con Vergy para que les ayudemos a entender cuál es el interés que despiertan en los Ayuntamientos y la ciudadanía las Comunidades Energéticas y, sobre todo, cuáles son los modelos técnicos y económicos que, a priori, parecen más seductores.

Los mejores modelos de comunidad energética para Granada

Como todos sabéis, modelos de comunidades energéticas hay muchos, y todos ellos válidos. En nuestra opinión, mientras contribuyan a que los ciudadanos tengan un rol más relevante en la transición energética, y a que la energía limpia y colaborativa llegue cada vez a más hogares, nos vale.

Sin embargo, como no podemos marear demasiado al personal porque si no nos volvemos locos, la conversación la iniciamos presentando 2 modelos:

  1. El Ayuntamiento es el propietario de la infraestructura. Se encarga de la inversión en la infraestructura necesaria y pone la cubierta o el espacio público para su instalación. En este modelo, una parte de la energía generada se la queda el Ayuntamiento, para la factura municipal, y la otra se pone a disposición de la ciudadanía, quienes pagan una cuota al año proporcional a la energía que reciben.
  2. Una entidad jurídica independiente es la propietaria de la infraestructura y el Ayuntamiento actúa como un socio más. La inversión en la infraestructura se reparte entre el Ayuntamiento y el conjunto de ciudadanos interesados en participar. En este modelo, se crea una entidad jurídica que representa a la Comunidad Energética y se abona una cuota de entrada inicial para cubrir los costes de la puesta en marcha. La energía generada se reparte entre los miembros según el criterio que ellos definan y, a cambio, se paga una cuota mensual proporcional.

Pero claro, esto de las comunidades da para mucho, y es por ello que, en muchas de las conversaciones, surgieron otros modelos como son:

  • El Ayuntamiento hace la inversión en la infraestructura, pero hace una cesión a la Comunidad Energética (entidad jurídica) para lograr una gestión más ágil y evitar problemas derivados de la ley de contrataciones públicas.
  • Una empresa privada es la propietaria de la infraestructura y pone la energía solar a disposición del Ayuntamiento y los ciudadanos. Así se simplifican los procesos y fricciones propias de la inversión inicial.
  • Una empresa comercializadora es la propietaria de la infraestructura. Un modelo similar al anterior, pero, en este caso, la empresa propietaria también es la comercializadora de los miembros de la comunidad.

La acogida de las comunidades energéticas

¿Cómo reaccionaron los Ayuntamientos y la ciudadanía? Aquí es donde esto se pone interesante.

Aunque podríamos compartir muchos aprendizajes o reflexiones que nos hacemos en Vergy a partir de las experiencias que vivimos trabajando en comunidades energéticas, en este post me vais a permitir que me centre en unas pocas. Pasaré de forma sutil prácticamente por todas ellas, pero prometo que entraré más en detalle poco a poco en otros post que vayamos lanzando.

Además, que quede claro que esto es nuestra experiencia y no la verdad absoluta. Es más, nos encantaría saber vuestra opinión y que podamos debatir todo lo que queráis sobre estos u otros puntos. ¡Empezamos!

12 de los 13 municipios se decantaron por el modelo en el cual el Ayuntamiento es el propietario de la instalación. Imagino que muchos de vosotros os lo imaginábais, sobre todo si consideramos la gran cantidad de subvenciones que están por llegar. Todos lo sabemos, ¡El 2022 es el año de las subvenciones!

Modelo interesante desde nuestro punto de vista aunque esperamos que no se vea bloqueado por la eterna espera de subvenciones o la lentitud de los procesos administrativos que sufren muchos ayuntamientos, sobre todo pequeños, a pesar de tener una voluntad inmejorable de que las cosas ocurran.

No nos engañemos, la cultura de cooperación y de asociacionismo tiende a ser escasa en nuestro país. Y es que, ¿quién de nosotros no ha pensado alguna vez eso de “Puf, a ver cómo me libro de la junta de vecinos hoy”. La complejidad de la gestión de las comunidades, los conflictos en la toma de decisión, la pereza, o la desconfianza en la sostenibilidad a largo plazo por impagos es algo que nos han transmitido en numerosas ocasiones y que creo debemos tener presente en nuestros modelos.

Por mucho que hablemos con pasión del impacto social, impacto medioambiental, empoderamiento ciudadano, autonomía, control… gran parte de los ciudadanos con los que hemos trabajado siguen teniendo el ahorro, la simplicidad del servicio y las garantías como piezas fundamentales de la propuesta de valor.

Esto se refleja claramente en la voluntad de los ciudadanos de poner en marcha Comunidades Energéticas en las que ellos puedan acceder a energía, sin necesidad de ser propietarios de la infraestructura o participar activamente de la misma.

¿Malas noticias? Ni mucho menos. Creo que esto da pie a que nos hagamos preguntas muy interesantes entre las que destaco:

  • Las comunidades energéticas tal y como vienen definidas desde Europa, ¿són una herramienta de nicho o realmente tienen la capacidad de llegar a “la masa”?
  • De ser una herramienta de nicho, ¿queremos que siga siendo así o queremos que realmente puedan llegar al gran público?
  • ¿Cuáles son los “ajustes” que deberíamos hacer para llegar al gran público? ¿Es posible combinar la simplicidad y garantías de un modelo empresarial con un modelo de empoderamiento ciudadano e impacto económico, social y medioambiental?
  • ¿Son los modelos empresariales una amenaza para el empoderamiento ciudadano o la llave para garantizar el despliegue ágil, masivo y sostenible a largo plazo?
  • ¿Es cierto que los ciudadanos no quieren que las compañías privadas formen parte de este movimiento, o lo que no quieren son empresas no alineadas en valores y propósito? Ejemplo: Telefónica Vs Pepephone (no me lo tengas en cuenta Telefónica, es sólo un ejemplo)
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Nos enfrentamos a proyectos de carácter innovador y de pocas referencias, sobre todo locales. Esto dificulta la toma de decisión por parte de los ciudadanos, sobre todo cuando se requiere realizar inversión inicial.

Al igual que pasó con el autoconsumo individual, creemos que es cuestión de tiempo y educación al usuario. Debemos ser pacientes y buscar los mecanismos para reducir al máximo posible las fricciones en la puesta en marcha de las comunidades para generar casos que reflejen claramente su impacto y generen confianza.

Avanzando juntos hacia el futuro de las comunidades energéticas

Y ya os digo que podría continuar hablando de lo importante que ha sido la involucración de los alcaldes o del gran momento que creo vivimos para empujar las comunidades energéticas, pero mejor me quedo aquí.

Espero poco a poco seguir compartiendo los aprendizajes, buenos y malos momentos que vivimos desde Vergy en la construcción de un modelo energético más sostenible, justo, democrático, eficiente y comprometido con nuestro entorno.

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