Autoconsumo vs. Comunidades Energéticas

autoconsumo y comunidades energéticas

Índice

¿Qué es el autoconsumo energético? ¿Qué son las comunidades energéticas? ¿Cómo saber si son opciones a nuestro alcance y en qué consisten las principales ventajas de cada modelo? En todo caso, parece claro que ha llegado el momento de consumir energía más limpia y más barata.

Tanto las personas como las empresas tenemos hoy la posibilidad de ganar independencia y libertad en la producción, el uso y el aprovechamiento de la energía. La sostenibilidad y el ahorro se dan la mano en los incipientes modelos de autoconsumo energético y comunidades energéticas. Acompáñanos para conocer la solución que te resulte más adecuada, funcional y efectiva.

 

¿Qué es el autoconsumo?

Es el consumo realizado por uno o varios consumidores de energía eléctrica, procedente de instalaciones de producción próximas al lugar donde se realiza el consumo. Por lo tanto, el autoconsumo puede ser individual o colectivo.

El autoconsumo de energía eléctrica se encuentra regulado en la legislación española, de donde hemos extraído la anterior definición y donde se distinguen dos clases de autoconsumo:

–   Modalidad de suministro con autoconsumo sin excedentes. “Los dispositivos físicos instalados impedirán la inyección alguna de energía excedentaria en las redes de transporte y distribución.” Es decir, la energía producida sólo puede ser destinada a consumo propio.

–   Modalidad de suministro con autoconsumo con excedentes. Se permite la inyección de energías en las redes de transporte y distribución, lo que posibilita la cesión o la comercialización de la energía producida.

Existe un registro administrativo de autoconsumo de energía eléctrica, de acceso gratuito y telemático, creado en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y destinado al seguimiento de la actividad relacionada.

 

Tipos de autoconsumo 

En todos los casos el autoconsumo parte de una fuente propia de energía, por lo general una planta generadora de energía fotovoltaica. Si el propietario es una sola persona, una unidad familiar que comparte vivienda, o bien una empresa o un autónomo, se trata de autoconsumo individual. En este modelo, solo existe un punto de suministro o contador que se abastece de la instalación.

El autoconsumo colectivo se da allí donde varios consumidores comparten la misma fuente de energía. Sería el caso de una comunidad de vecinos que decide situar una planta generadora en la azotea del edificio. La idea se puede trasladar a una nave industrial o un polígono. La normativa exige que se cumpla al menos una de las siguientes condiciones: 

– conexión en baja tensión al mismo transformador 

– situación en los 500 metros inmediatos 

– compartir referencia catastral (coincidencia de los primeros 14 dígitos)

Pronto, encontraremos el modo de autoconsumo colectivo denominado dinámico, que añade la posibilidad de adaptar las cuotas de cada participante en función de su consumo real. El modo actual contempla coeficientes fijos para cada participante una vez predefinido el porcentaje de participación.  

Comunidades de autoconsumo colectivo

Son agrupaciones de personas, vecinos o empresas que se acogen a la legislación vigente sobre autoconsumo colectivo pero no se instituyen como entidades jurídicas o definidas con algún tipo de personalidad jurídica. 

Tanto en este caso como en los anteriores, cabe introducir a su vez la modalidad con o sin excedentes, en los términos antes expuestos.

Comunidades energéticas

Las comunidades energéticas son colectivos que participan activamente en un proyecto de energía renovable mediante la implementación de instalaciones autosuficientes y autónomas respecto a la red eléctrica. Se trata, por tanto, de un elemento crucial en términos de estrategias de sostenibilidad ambiental.

Según el IDAE, las comunidades energéticas son grupos de personas, empresas o entidades estatales (y sus combinaciones) que, de forma abierta y voluntaria, por su proximidad geográfica, deciden formar una entidad jurídica denominada comunidad energética, cuyo objeto no es otro que compartir unos mismos procesos de eficiencia energética.

En Vergy tenemos una visión aún más amplia e integradora de las comunidades energéticas. Para nosotros, se trata de un grupo de personas que se unen para generar, consumir y gestionar su propia energía. Y ponemos a su disposición todos los recursos necesarios de asesoría e implementación. De hecho, no toda comunidad tiene por qué instituirse como entidad jurídica. En cada caso buscamos la solución que mejor se adecúa a las necesidades y características de las personas con las que trabajamos.

Tipos de comunidades energéticas. Definición de sus objetivos

En Vergy dividimos los tipos de comunidades energéticas en vecinales, municipales o industriales. Lo fundamental es que, todas ellas, comparten los mismos objetivos:

– Que todas las personas que la integran puedan aprovechar la generación de energía eléctrica o térmica.

– Un consumo de energía limpia y sostenible, así como la mejora de la eficiencia energética.

– El desarrollo de sistemas de movilidad sostenible, con potencial para diversos modos de gestión de la demanda en el futuro, incluidas oportunidades de negocio.

En realidad, los modelos pueden ser mixtos, por ejemplo: una empresa propietaria de una superficie donde poder instalar las placas, podría a su vez actuar como generadora de energía para consumidores residenciales que se encuentren a menos de 500 metros de distancia.

 

Ventajas y beneficios de las comunidades energéticas

Estas son las principales ventajas y los mayores beneficios de las comunidades energéticas. Toma nota.

– Acceso, de forma justa y sencilla, a la energía renovable. Y en tu localidad. Basta con disponer de un tejado cada 500 metros

– Control de tus necesidades energéticas apostando por un consumo limpio y responsable: ser propietario de tu energía.

– Más allá del ahorro y de la colaboración, siempre puedes convertirla en una oportunidad de inversión y negocio. No importa la modalidad de tu comunidad energética: vecinal, municipal o industrial.

– Energía más barata, pero, sobre todo, más limpia y sostenible. Disfruta del consumo de energía renovable.

– Y, por qué no, mejor cuidado del medio ambiente con un consumo renovable y sostenible. 

– Planificación, instalación, mantenimiento. Pasarte al lado coherente de la vida también conlleva beneficios sociales. Apostar por el futuro de la energía favorece el fomento del empleo local, la cohesión y la equidad social.

Cómo y por qué decidir la opción que más nos conviene

Las diferencias más destacables entre autoconsumo individual y comunidades energéticas son las siguientes:

– El modelo de autoconsumo individual implica una instalación para cada individuo. Las comunidades energéticas conllevan la instalación de mayor número de placas, lo que en términos de economía de escala, por lo general,  permite reducir costes hasta un 30% para cada miembro de la comunidad.

– Puesto que con un tejado cada 500 metros sería posible dotar de energía limpia a todo un país, las comunidades energéticas reducen el impacto visual de las instalaciones. Si solamente tuviéramos la opción de autoconsumo, tendríamos placas en todos los tejados. Si pensamos en la ciudad de Granada, seguramente a nadie le gustaría que las vistas desde la Alhambra al Albaicín fueran tejado cubiertos de placas solares. Otra cosa es que sus habitantes sí puedan disfrutar de energía limpia y barata.

– La instalación de las placas de la comunidad energética es más sencilla: se centraliza en una única cubierta, mientras el autoconsumo individual requiere de instalación propia e independiente en cada caso, con la correspondiente extensión de cableado.

– En el modelo de autoconsumo individual la inversión realizada sólo llega a amortizarse con el uso continuado a lo largo de años, y la instalación pasa a ser propiedad del usuario. Sin embargo, las comunidades energéticas ofrecen mayor flexibilidad: los miembros pueden entrar y salir de ellas en función de sus necesidades, por ejemplo cambiando de domicilio sin tener que llevarse a cuestas su instalación. Además, las Comunidades Energéticas permiten que cualquier miembro pueda ampliar o reducir la cantidad de energía asignada en función de sus necesidades.

– En el autoconsumo, finalmente el propietario individual es responsable del mantenimiento. La comunidad energética proporciona mayor ahorro y tranquilidad: una empresa es la responsable del correcto funcionamiento de la instalación.

Niveles de ahorro

Las cifras de ahorro energético como tal son muy similares en ambos casos. Pero el coste de la instalación repercutido en cada miembro tiende a resultar más económico al tratarse de una comunidad. Y esto se traslada al período de amortización.

En resumen: factores a tener en cuenta para llegar a una decisión

A pesar de las diferencias que acabamos de examinar, el modelo de autoconsumo individual y las comunidades energéticas comparten ventajas y beneficios en la medida en que contribuyen a un uso más libre, eficiente y limpio de la energía. 

Pero las comunidades energéticas van un poco más lejos, permitiendo la posibilidad de compartir la energía, a priori con una limitación espacial de 500 metros. En el caso de Vergy, cuentan con la permanente supervisión y mantenimiento de una empresa especializada que se encarga de todo: averías, imprevistos, etc. Y promueven el impacto social de un modelo colaborativo con posibilidades de crecimiento: como entidad jurídica, está abierta a emprender nuevos proyectos en el futuro. 

La experiencia Vergy

Repetimos una idea fundamental: con un tejado cada 500 metros, se puede ofrecer energía limpia a todo un país. Limpia y mucho más barata. Ahora que el mercado energético se encuentra en una fase incierta, y la eficiencia energética y la sostenibilidad se han convertido en necesidades financieras y exigencias ecológicas, entrar a formar parte de las comunidades energéticas es pasarse al lado coherente de la vida. ¿Hablamos?

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